El Rencor ardió, de las cenizas nace el Amor.

💔 Para hacer las paces y llevaros bien.

Cuando dos personas están dolidas, sienten que de alguna manera se ha abierto una brecha entre ellas. Y ese vacío que parece insalvable es, en realidad, una gran oportunidad para aprender a crear puentes.

Lo primero que hace falta para construir ese puente es una buena dosis de perdón. ¿Cómo? A través del latido universal.

Libertad bajo la almohada.

Busca un espacio íntimo y en silencio, sin que nadie te pueda interrumpir, adopta una postura cómoda, sentada, con la espalda recta. Cierra los ojos con las palmas de la mano hacia arriba y comienza a respirar con el estómago, con tranquilidad, prestando toda tu atención en ese ejercicio. Visualiza tu corazón, los latidos, el bombeo de sangre, su color… y notarás que lo escuchas. Una vez que hayas dedicado unos minutos a escuchar el latido de tu corazón, imagina ahora el de tu pareja, con quien te habías enfadado. No importa cómo imagines su ritmo, su color… ve notando cómo su ritmo y el tuyo se van uniendo. Cómo vuestros corazones comienzan a latir al unísono. Escucha sus latidos.

La fuerza de vuestros dos corazones latiendo a la vez es tanta que empiezas a escuchar los latidos de otros seres queridos, todos ellos se unen a vuestro ritmo. Pronto se unirán los de otras personas que conocéis, de desconocidos, de gente de otras partes del mundo. Vuestros latidos unidos son un potente imán que atraen al resto de los corazones. Siéntelo el tiempo que haga falta y comprenderás que, por encima de esas brechas que a veces se abren entre los seres queridos, somos todos lo mismo.

Una flor entre las ruinas.

Otros componentes que se construyen la reconciliación son la Fé, el cariño y la constancia. Para trabajarlos necesitas un papel, un recipiente, cerillas, una maceta con tierra y unas semillas de una planta con flor.

Escribe en ese papel todo lo que te ha enfadado, todo lo que te ha hecho sentir mal. Deja escapar sobre el papel todo lo que provenga del rencor. Tómate el tiempo que necesites.

Una vez que te has desahogado introduce el papel en el recipiente y quémalo hasta que queden sólo cenizas. Después que se haya consumido, recoge las cenizas y échalas en la maceta (o si prefieres, déjalo en el interior de la maceta y cúbrelo con la tierra antes de plantar las semillas). Es importante que las mezcles bien con la tierra. Después siembra las semillas que más te gusten, o el esqueje de una planta bonita.

Mientras la riegas por primera vez, háblale: 

“El rencor ardió, de las cenizas naces tú”.

A partir de ese momento, de tu cuidado dependerá que “esa flor” vuelva a crecer. Cuídala con cariño y háblale mucho.

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